Convirtámonos todos en cuidadores, los unos de los otros, y aprendamos a movernos en manada de una manera diferente. En la adaptación está la llave de nuestra supervivencia.
Los paseítos de una hora diaria me están haciendo una mujer más sabia. Si lo sumo a lo aprendido en 60 días de confinamiento, estoy en nivel tertuliana todo terreno.
Los personajes femeninos de El cuento de la criada evocan partes de mí. Algunas en las que me gusta reconocerme, otras que borraría de un plumazo y unas cuantas más que me pregunto si aflorarían en situaciones extremas como las que se viven en la República de Gilead.
A pesar de los capítulos finales, desde que Daenerys Targaryen irrumpió en nuestras pantallas ya no que queremos ser princesas. Todas queremos ser khaleesis y parir dragones
Participar en una carrera a favor de los enfermos de cáncer, hacerla de la mano de tu hermana que hace un año lidiaba con la quimio y compartirla con otros familiares y amigos... como diría Benedetti alcanzamos el Arco Iris.